Carta a Leonard

 

Foto de Bernstein

Este año se cumplen cien años del nacimiento de un titán de la música. En 1918 nació un hombre extraordinario que deslumbró al mundo con su tremendo talento musical y su gran capacidad como comunicador y pedagogo. Famoso en el mundo entero como director de orquesta, pianista y compositor. Un hombre de una sensibilidad fuera de lo común que entregó su vida a la música dejando un legado artístico y humano a las futuras generaciones de inconmensurable valor y trascendencia. Un artista de altas torres que inspiró desde bien pequeño a un niño sensible y entusiasta como él. Este año cumpliría cien años mi admirado Leonard Bernstein. Ese niño soy yo y aquí va mi humilde homenaje…

 


 

Carta a Leonard

 

Aún recuerdo cuando nos vimos por primera vez. Fue en una cinta casete que encontré en casa donde en la portada figuraba a mano: “R. Schumann. Sinfonía 3, Renana/ Sinfonía 4. Leonard Bernstein”. No recuerdo qué orquesta era la que sonaba, pero sí recuerdo cómo me impactó aquella música. Las románticas, apasionadas y en ocasiones nostálgicas sinfonías de Schumann bajo tu batuta parecían provenir de otro mundo. He de confesarte que en poco tiempo comencé a investigar otras versiones de las mismas obras, Leonard. De forma compulsiva y casi obsesiva emprendí la búsqueda de “la versión”. Esa versión que encuentras y dices: “Esta es la que buscaba”. Se suele decir que “cada maestrillo tiene su librillo” y es verdad. Cada director buscáis vuestra originalidad, tratáis de imprimir vuestra visión y sensibilidad personal a una misma obra. Las dos sinfonías de Schumann me introdujeron en el mundo fantástico y en parte lúgubre de la vida del compositor alemán, pero en tus manos verdaderamente sonaba diferente. Aún no conocía una foto de ti, no sabía qué aspecto tenías ni siquiera sentía la menor curiosidad por descubrirlo. Aquel sonido, aquella pasión tuya tan característica, ese mundo sin igual de mil matices me era más que suficiente. Eso y un nombre: ¡Leonard Bernstein! ¿Quién será? Tu “versión” de aquella música que yo ya empezaba a conocer bajo otras batutas era especial. ¡Era…”la versión”!¡Mi versión! Te encontré…Poco tiempo después hallé también por casa un recorte de periódico o revista antigua donde había una especie de entrevista y en una de tus respuestas decías algo que me marcó de por vida. Algo que me hizo decir hacia mis adentros: “Yo soy de su mundo…”. Leonard, recuerdo tu frase casi de forma literal, y decía así: “La vida sin música es impensable como la música sin vida es pura academia. Por eso mi relación con ella no puede ser otra que la de un abrazo total”. Así es. Esa frase se convirtió desde entonces en una inspiración, en toda una filosofía para relacionarme con la música. Más tarde me sumergí en enciclopedias y libros para saber más de ti y ponerte rostro. Eras alguien a quien sentía muy cerca y no tenía la menor idea de cómo era físicamente. Aún recuerdo como si fuera ayer la primera foto que vi de ti en un libro. Aparecías tal y como te había imaginado tras esas palabras. Era una foto de una energía casi eléctrica donde tus brazos cruzados dibujaban en el aire ese abrazo que une tu genio al mundo que te escucha, te admira y te ama. Esa fotografía aun así no hace suficiente justicia a la grandeza de tu persona.

Foto de Leonard Bernstein con los brazos cruzados

 

La magia no solo estaba en escucharte sino en verte, verte por ejemplo en una cinta de video que compré donde dirigías sinfonías de Mahler. Igor Stravinsky, a quien tuviste el honor de conocer en vida, decía que la música no solo hay que escucharla, sino también verla. En ti esa reflexión cobra todo el sentido ya que tu sola presencia ante la orquesta impresionaba. Tu energía, tus gestos, ese carisma inigualable que enamoraba a quien tenía la suerte de estar a tu lado. ¡Cuánto daría por haberte conocido! Cuánto hubiera deseado haber conversado contigo durante horas en una cafetería por Manhattan, o Viena…

Aquí junto a una foto de Leonard Bernstein en el "Haus der Musik" de Viena.

Aquí junto a una foto de Leonard Bernstein en el “Haus der Musik” de Viena.

 

 

Más tarde me compré en video tus versiones de los dos conciertos de Brahms con un joven Krystian Zimerman al piano. Los devoré esa misma tarde. Sin palabras. Son “mis versiones” sin lugar a duda. Aún recuerdo como me emocionó el final de uno de los conciertos. Era para mí el cenit de lo que me faltaba por descubrir de tu generoso y singular espíritu. No puedo olvidar el abrazo al joven Zimerman cogiéndole cariñosamente la cabeza cual padre a su hijo. Un abrazo de verdad, no por protocolo.

Bernstein y Zimermann

Bernstein y Zimermann

Todo un mensaje al mundo que de forma inconsciente pero sincera mostraba la altura de tu ser. ¡Cuando hubiera deseado compartir escenario al piano bajo tu batuta Leonard, y ser ese joven Zimerman siendo abrazado por nada más y nada menos que por Leonard Bernstein! Pero mi nombre es Héctor Plácido, no he tenido la dicha de coincidir en vida contigo. Eso sí, como antes decía cuando descubrí siendo un niño tus grabaciones de las sinfonías de Schumann, siento que soy de tu mundo. Eso me basta. De ese mundo apasionado y entregado al noble arte de la música, pero no solo como una forma de ganarme la vida. No vivir solo de la música, sino vivir por y para ella. Un mundo que hace que desde que amanece hasta que anochece la música gire en nuestra cabeza, mueva nuestro pequeño mundo interior, adorne y envuelva nuestro día a día como ideal de belleza y transformación humana que es. Como tu dices: “No puedo vivir un día sin escuchar música, tocarla, estudiarla o pensar en ella…” Yo no podría haberlo resumido mejor. Suscribo todas estas palabras y las hago mías. Aunque no haya coincidido contigo en vida, aunque solo fuera por haber descubierto que tengo un alma gemela musical y que me ha servido de tanto estímulo, ya estoy satisfecho. Gracias Leonard…



4 respuestas a “Carta a Leonard”

  1. Calali dice:

    Desde otro punto no tan conocedor de la música ni de la técnica como el tuyo, a mi me pasó al coincidir bajo tú dirección. Al oírte tocar o hablar de música me transmites algo como lo que Bernstein te transmitió a ti de niño (guardando las distancias) Así que para mí tú has sido y eres mi Leonard Bernstein. Gracias por ello!!!

  2. José Manuel Calpena dice:

    Al igual que Calali, tengo que decir, que cuando te conocí, llevaba 33 años cantando en Corales, con diversos directores, pero contigo es con quién más me emociona la música y sigo en ella. Probablemente si no hubiéramos coincidido, lo hubiera dejado ya. Lo he dicho en público y en privado varias veces, tú eres el culpable de que todavía este cantando. Así que, darte las gracias por hacerme mantener la ilusión de seguir haciendo lo que más me gusta CANTAR. También eres mi Bernstein.

  3. Mª José Sampere dice:

    Palabras maravillosas para un ser inigualable. Pero tú , eres un ser que transmites, que por suerte los que trabajamos contigo nos radias esa emoción y nos llevas a donde nosotros queremos y que tú quieres. Gracias Genio

  4. José luis de la Vega dice:

    Mi maestro y pianista… doy gracias a la vida por haber tenido la gran suerte de haberte conocido en esos conciertos en Murcia y sobre todo por haberme hecho partícipe de tu pasión por Bernstein dándome a conocer esa canción tan maravillosa que algún día haremos juntos.
    Gracias por tu música y tu talento!

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