A fuego lento…

Fragmento del manuscrito original del “Quinteto para instrumentos de viento con piano”.

Cuando le preguntabas a mi abuela Plácida cuál era en su opinión el secreto del arte de cocinar, te respondía: “Madrugar. A la comida hay que mimarla, se debe hacer a fuego lento”. Y es que todo en esta vida debe crearse con mimo, dedicación y paciencia, mucha paciencia.
Al mimo no se le pone hora ni se le impone la dictadura del tiempo ni del reloj. El mimo implica que algo se hace con delicadeza, con esmero y eso requiere que abandonemos las prisas y nos entreguemos a la lentitud. Como reza un proverbio persa: “La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”.
A excepción de algunos momentos, siempre me he considerado una persona con mucha paciencia en todos los aspectos de mi vida. No tengo tendencia a la desesperación y a las prisas por conseguir mis objetivos. Considero que tengo la facilidad de mirar a mi alrededor y disfrutar del camino sin la desesperación por saber si algún alcanzaré mis objetivos.
En mi faceta de compositor he rubricado cientos y cientos de páginas de manuscritos con la sola seguridad de tener delante de mí tiempo sin límite y una senda que recorrer. ¿Os lo imagináis? Pues sí, como antaño. Trabajo con un lápiz y su olor a grafito, un escritorio, papel pautado, goma, una regla para delimitar compases y mucha, mucha liturgia.

Manuscrito original de la “Sonata para Fagot y Piano”. Escrita para mi hermano Rubén y estrenada junto a él en el año 2006. Posteriormente tras una revisión, estrenada en el Real Conservatorio de Superior de Música de Madrid por el fagotista Salvador Aragó y David Jareño al piano.

En muchas ocasiones me han preguntado (unos de buena fe y otros en tono burlón): “Pero hombre, ¿cómo compones todo eso a mano teniendo hoy en día los ordenadores para hacerlo?”. Y tienen razón. Probablemente ahorraría mucho tiempo haciendo este trabajo de una sola vez; sin embargo, prefiero hacerlo a mano.
No reniego del avance tecnológico y del gran ahorro de tiempo que supone, en este caso, componer con el ordenador. De hecho, todas mis obras acaban siendo copiadas y editadas digitalmente para su mejor comprensión, lectura y difusión. Sin embargo, no acepto el argumento del ahorro del tiempo y os explicaré la razón.
La mejor música que creó Mozart fue la que compuso sin patrocinios y sin las presiones de la estética del mecenas que las encargaba ni las exigencias de la moda. Por el contrario, su mejor obra fue aquella que surgió desde la libertad y para la libertad.
Como decía el gran pianista y compositor Ferruccio Busoni: “La música nació libre y su destino es conquistar la libertad.” Para mí, trabajar a la “antigua usanza” es una forma espiritual de afrontar el trabajo de composición musical. No hay mayor belleza que cocinar música a fuego lento. No he encontrado mejor forma de hacer “oficio” real, sin atajos, sin artificios, sin falsas pretensiones que la de escribir sin máquinas. Con tu cabeza, tus conocimientos y sin parches.

Manuscrito original del “Nocturno para Cello y Piano”. Dedicada y escrita para mi hermana Jezabel y estrenada junta a ella en el año 2009.

En mi caso, la mayoría de las veces no compongo música para percibir dinero a cambio, sino como pura y dura expresión personal. Es una necesidad vital de plasmar mis ideas, sentimientos y emociones. Sí. No puedo evitar ser un romántico en esto y acordarme de todos los maestros que nos han precedido: Bach, Mozart, Beethoven, Schumann, Chopin, Liszt, Brahms, Wagner, Verdi, Puccini, Rachmaninoff, Ravel…
Hoy, queremos tenerlo todo de inmediato, rápido y casi sin esfuerzo. Sustituimos el camino por la meta, solo entendemos la ecuación tiempo-beneficio. Todos conocéis la famosa metáfora: “El tiempo es oro”. Olvidamos que la construcción de las pirámides y las catedrales se extendieron a lo largo de los siglos. Se invirtieron en ellas innumerables riquezas y costaron muchas vidas humanas. No veo mayor declaración de amor que la de aquellos que realizaron tamañas obras sabiendo que nunca las verían terminadas.
Cuando pienso en esto solo me viene un pensamiento a la cabeza: las grandes obras llevan su tiempo. Crear una gran obra requiere trabajo, esfuerzo, reflexión, espera, esmero, cuidado, … A veces tanto, que ni siquiera el impulsor  la ve finalizada.
Os pondré algunos ejemplos de lo que digo. Si Bach se hubiera aliado con la dictadura del tiempo jamás habría podido firmar más de mil obras, muchas de ellas, templos musicales que sobrevivirán por siempre. Si Mozart hubiera sucumbido a la dictadura del tiempo nunca habría comenzado a escribir su “Requiem en re m”, su última composición a puertas de la muerte, obra que sabía que jamás terminaría. Si Beethoven se hubiera dejado arrastrar por la dictadura del tiempo nunca habría escrito, entre muchas otras obras, 32 sontas para piano y su gran catedral sinfónica como es la 9ª sinfonía, esta última de más de una hora de duración. Obras que sabía que jamás podría escuchar. Bueno, si las escuchaba…De igual modo, Wagner nunca habría escrito 13 óperas, todas ellas de colosales dimensiones. Y es que todos ellos, por poner solo algunos ejemplos, no se dejaron seducir por la dictadura de la inmediatez, del reloj, del camino fácil y escaparon de él para cumplir sus peculiares destinos y realizar su viaje interior. Eso, les hizo eternos.

Manuscrito original de la Balada para piano “Atardecer en la Almajada”, escrita en el año 2001 y dedicada a la locutora Araceli González Campá, entonces locutora de “Clásicos populares” en Radio Clásica.

Caminamos hacia un futuro de avances tecnológicos y saltos en la calidad de vida de los seres humanos de forma exponencial. Cada día todo está más conectado y accesible a nuestras manos y deseos, pero, por el contrario, nos hemos dejado por el camino la espiritualidad de la que bebieron las grandes almas del pasado. Hemos renunciado casi sin darnos cuentas a las grandes virtudes por lo inmediato y rentable. La evolución no es una línea recta, no es perfecta. Creo que en ocasiones deberíamos poner el freno a la locomotora y repensar qué camino estamos tomando en muchos ámbitos.

Manuscrito original del “preludio en Si m” para piano.

La siguiente pregunta que se me ha formulado en muchas ocasiones para cerrar la conversación ha sido: “¿Crees que de vivir Bach, Mozart, Beethoven y tantos otros en nuestro tiempo no habrían utilizado máquinas para servirse en su trabajo?“ Quien sabe, pero de lo que estoy convencido es que ellos vivieron por alguna razón en aquel tiempo, y realizaron su trabajo interno en esas realidades. A mí me ha tocado vivir en este tiempo y no quiero rendirme ante él. No quiero ser su prisionero y por eso me rebelo. Creo en la eternidad. Por este motivo, cuando alguien me pregunta por qué compongo sin usar tecnología, suelo responder: “Si todo es tan magnífico y el arte de componer música un acto tan rápido, sencillo y mercantilizado, ¿dónde están en la actualidad los Bach, los Mozart, los Beethoven, los Wagner?
Yo no soy ni por asomo ellos, pero creo en su “sistema”. La eternidad.


Héctor Plácido



8 respuestas a “A fuego lento…”

  1. Héctor Rojo dice:

    Querido Héctor Plácido, al igual que en tus anteriores post permíteme de nuevo felicitarte por la profundidad y sensibilidad de los temas que abordas. Sin duda, éste es un post que invita a la reflexión acerca de la importancia de la afección del tiempo a nuestra esfera personal y profesional. Una de los detalles que más me sorprendió al conocerte era precisamente que escribías a mano las partituras de tus composiciones. A pesar de la existencia de maravillosas aplicaciones informáticas, mantenías la esencia de hacerlo "como se hace toda la vida". Comparto totalmente tu argumento, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (NTIC) nos hacen la 'vida' más cómoda y lograr acortar tiempos, pero no sustituye el placer de hacer las cosas "a fuego lento", de disfrutarlas y verlas tomar forma desde que son una simple idea. Te animo a continuar haciendo las cosas "a fuego lento"… un abrazo

  2. José Manuel Calpena dice:

    Como siempre, totalmente de acuerdo.
    Y más cuando las cosas sa hacen por el mero placer de llevarlas a cabo, como es tu caso. Aquí no hay intereses comerciales ni económicos, hay placer por hacer música.
    Como bien dices, las cosas grandes e importantes requieren su tiempo y se hacen si mirar el reloj ni el bolsillo, será por eso que te admiro tanto.
    Un abrazo

  3. Angel Alcon dice:

    Estimado amigo tu escrito me ha confirmado en que tienes mucha sensibilidad, a la vez que estoy de acuerdo contigo, cuanto mejor nos irían las cosas si fuéramos mas pausados a la hora de esperar los resultados, de la paciencia en la cocina aún recuerdo los guisos de la abuela en la lumbre de leña en un pueblo donde el reloj no existía,que buenos estaban. En cuanto a la Eternidad, ese sentimiento yo creo que es un don del Creador, dice en el libro de Eclesiastés capitulo 3:11 "Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos,(hablando del ser humano)sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin"
    He disfrutado con la lectura gracias

  4. Calali dice:

    Con cada nuevo tema que tratas me enseñas más y más… Aprendo sobre música, sobre los maestros, pero sobre todo, aprendo a amarla y sentirla más cada vez. Además tú como músico y compositor tambien me enseñas cada día, cada concierto, y cada instante que es posible disfrutar de tú musica. Se que todavía te quedan por llegar muchos exitos, esos exitos que seran el reconocimiento a tú trabajo y amor por la música. Exitos que se están cociendo "a fuego lento" y que cuando los saborees te sabran a gloria, igual que los platos que tú abuela Plácida preparaba con tanto cariño y paciencia. Exitos y reconocimientos que yo te deseo y que espero poder ver y celebrar. Un abrazo!!

    • Héctor Plácido dice:

      Qué puedo decir después de estas palabras…Gracias, gracias y gracias. Me hace muy feliz de que puedas aprender de mi, y que ante todo mi entusiasmo por la música y por la vida en general te contagie. Un abrazo….

  5. Jaime José Miralles Gil dice:

    Hola Héctor, desde el otro lado del Atlantico te mando esta sencilla nota, para reconocer tu gran sensibilidad como artista y como persona. Siento envidia sana por tus dotes excepcionales que hacen salir de tus manos una belleza que a mi siempre me hubiera gustado poseer. Me gusta tu música y tus reflexiones. Estamos deseando estar denuevo junto a ti.
    Un abrazo.

  6. Muy satisfecho de ti intelectual tres ,y digo tres por que por orden fuiste el tercero en nacer ,osea el primero RUBEN ,el segundo JEZABEL Y TU EL TERCERO.,Aunque yo siempre he haceptado aquella frase de que el orden de los factores no alteran el producto,así que para mi esta claro que siempre fuisteis y sois TRES PRIMEROS.

  7. Ruben dice:

    Querido y muy querido por estimadiiiisiiiisimo Hector. Jjejeje jajjaj Sabes bien que soy Tu hermano Ruben. Bueno queria dedicarte yo tambien unas palabras. Te Quiero Te admiro …y…. Con eso basta por el momento. Eres un ejemplo a seguir. Sabes bien que las palabras son y seguiran siendo ese modo mixolidio de nuestra mas sincera expresion. Jjejej. Las Palabras? Sisi Una forma de esfogar nuestros sentimentos. Nuestros habitos nuestros sentidos. Solo. Y Solo se. Que No se Nada. Jje Nada. Nada. Y Nada mas en el Oceano de las Almas del Cosmos. El Universo seguira siendo nuestro Incinito. Un fraternal y Calido Abrazo. PD. Por cierto ……La Politica que mas me atrae es la del Sonido y sus fantanticos Ritmos. Por supuesto dentro del ambito Musical. Un saludo Brother.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *